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Esta noche mi alma me pesa y la llevo a cuestas, la tengo que arrastrar y tirar de ella. (Fundido a negro)
Un chico joven está sentado frente a una ventana en su cama, solo puedo ver su silueta ya que la luz me da directamente en la cara. Decido echar un vistazo alrededor. No veo nada, la habitación está vacía. Miro hacia la izquierda, después hacia la derecha y hacia abajo dejando la vista fija en mis pies. Algo me llama la atención, veo una sombra que avanza hacia mi por el suelo, levanto la vista y el chico sigue igual, inmóvil en la misma postura, miro mis pies y ya está ahí, ya ha llegado. Me aparto dando un paso lento hacia atrás.
- ¿Pero qué pasa aquí, qué es ésto?
Solo me responde el eco que produce la habitación vacía.
- ¿Qué miras por la ventana, que hay ahí?
El chico se gira pero no le puedo ver la cara. Hay tanta luz.
- Ella prefiere ir contigo, a mi ya no me quiere, la he hecho sufrir demasiado.- Me contesta con un tono triste.
- ¿De quién hablas? ¿qué miras por la ventana?
- No estoy mirando nada, solo espero. Trátala bien, se merece alguien que sepa cuidarla y no la haga daño, ella te ha elegido, ahora formará parte de ti para siempre – Dice con la cabeza gacha y sin apartar la mirada.
La habitación se inunda de luz, la sombra se hace más y más pequeña refugiándose bajo mis pies tan rápidamente que apenas me doy cuenta.
Desde entonces no puedo dormir.
Es demasiada respondabilidad la que se me otorgó ese día.
Desde entonces no puedo soñar.
Tengo miedo de hacerla daño y que se vaya con otro.
Desde entonces permanezco sentado.
No puedo salir de mi habitación, debo protegerla.
Desde entonces no aparto la mirada de mi ventana.
Tengo que vigilar que nadie entre y me la robe.
Aunque sé, que un día tú vendrás, ella te legirá y solo me quedará esperar.
El Autor (colerika): Quizá esta historia solo obtenga como respuesta el eco de una habitación vacía.
Fdo. Colerika
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